Título: ‘The House That Jack Built’
Director: Lars Von Trier
Género: Terror psicológico
Año: 2018
Opinión: Regular
Lars Von Trier es uno de esos cineastas que no planea dejar indiferente a sus espectadores y con ‘The House That Jack Built’ no fue la excepción. Estrenada en el Festival de Cine de Cannes de 2018, provocó nauseas e incomodad entre los asistentes. ¿Qué tan desagradable es?
¿De qué trata?
La película sigue a Jack, un arquitecto frustrado quien contará su vida a través de cinco incidentes escogidos al azar, los cuales transcurrieron en un lapso de 12 años. Estos hechos llevarán a Jack a convertirse en un asesino en serie, quien considera que sus macabros crímenes son una obra de arte en sí misma.
Lo bueno
Hay que partir de un punto y es que la película sigue los pasos de un asesino serial, por tal motivo hay escenas que podrían ser difíciles de digerir para algunos espectadores.
Es una cinta que podría acercarse a una temática ultraviolenta, similar a películas tales como ‘C’est Arrivé Près De Chez Vous’ de 1992 o ‘Henry: Portrait of a Serial Killer’ de 1986, entre otros. Si bien este último trabajo de Von Trier puede llegar a ser chocante para algunos, no es tan desagradable como se afirma.
Lo más destacado sin duda es la actuación de Matt Dillon, quien interpreta a un hombre solitario con trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
A partir de esa obsesión del personaje de Dillon se construye un relato con dosis de humor negro, lo cual permite una cinta en términos generales balanceada.
De igual manera está contada es secuencias similar a los dos volúmenes de ‘Nymphomaniac’, y como toda película de Von Trier está plagada de metáforas en conjunto con una yuxtaposición de imágenes.
Lo malo
La película tiene ciertos toques de misoginia, así como el discurso general de Jack y sus reflexiones evocan un sentimiento de misantropía (muy natural en Von Trier).
No es una película 100 % pésima pero claramente estamos ante un cineasta provocador y algunas escenas de la película lo reafirman, no hay un por qué de las cosas solo la necesidad de generar controversia.
De igual manera como espectadora sentí que Von Trier se alaba a sí mismo, esto se debe porque en un tramo de la película se muestran escenas de otros de sus largometrajes, lo cual percibí como una movida egocéntrica y sin ninguna justificación.
El epílogo puede interpretarse como una metáfora y sin duda cada espectador se llevará una impresión distinta del mismo, aunque cabe resaltar que el tercer acto de la cinta puede sentirse con un ritmo tedioso.
A pesar de la polémica que gira en torno, cabe resaltar que tiene aspectos brillantes pero estos se ven opacados por una historia sin fundamento más allá de la necesidad de intentar chocar a la audiencia.
